Clinica Imar

Sufrimiento fetal

Sufrimiento fetal y RPBF

El sufrimiento fetal es una condición de urgencia que puede ocurrir durante el embarazo y se relaciona con otro término denominado RPBF o riesgo de pérdida de bienestar fetal. Muchas veces el diagnóstico se establece en el parto. Existen dos tipos, el agudo y el crónico.

Sufrimiento fetal crónico

La función de la placenta durante el embarazo se altera progresivamente dando lugar a una alteración en el crecimiento del feto. (Retraso del crecimiento intrauterino). Muchas veces se acompaña de una disminución en la producción del líquido amniótico ocasionando un problema denominado oligoamnios. Ambas condiciones si no son detectadas y tratadas a tiempo pueden desencadenar la muerte del feto.

Sufrimiento fetal agudo

Situación en la que ocurre una disminución brusca del oxígeno que llega al feto a través del cordón umbilical. Muchas veces ocurre durante el parto y suele ser de corta duración y recuperación rápida sin ocasionar secuelas, aunque si dicho daño persiste puede poner en peligro la vida del feto. La solución de este problema muchas veces será la extracción del feto inclusive por medio de una cesárea.

Causas de RPBF

  • Contracciones uterinas muy prolongadas o con mucha potencia que disminuyan el flujo sanguíneo al feto. Si el problema es puntual no suele tener secuelas, pero si se presentan con mucha frecuencia es necesario tomar medidas. Una infección de la placenta y líquido amniótico llamada corioamnioitis puede desencadenar este tipo de contracciones.
  • Poca cantidad de líquido amniótico por diversas circunstancias. (Oligoamnios). Ruptura prematura de amnios, infecciones, retraso del crecimiento intrauterino, problemas renales o esofágicos fetales-
  • Circular de cordón umbilical que pueden interrumpir el flujo sanguíneo al feto.
  • Anormalidades en el cordón umbilical. Muchas veces es muy fino, por ejemplo, en fetos con alteraciones de su crecimiento. Otras patologías pueden ser problemas de los vasos sanguíneos que están en el cordón.
  • Partos muy prolongados y/o en los que se utilizan altas dosis de oxcitocina.
  • Desprendimiento de placenta o hematomas retroplacentarios.
  • Enfermedades maternas como hipertensión o preeclampsia.
  • Como se detecta el RPBF

  • Por medio de un monitor fetal alterado cuando se observa que hay una alteración en la frecuencia cardiaca fetal. (Bradicardia) sin existir una recuperación adecuada.
  • Muestra de sangre fetal en la que se encuentre un pH alterado. La muestra se toma del cuero cabelludo del feto y debe estar por encima de 7.2.
  • Líquido amniótico meconial. El meconio es el contenido intestinal del feto que habitualmente es de color verde. Si el líquido en lugar de ser transparente es de otro color se debe vigilar de forma especial. La valoración del líquido se hace con un amnioscopio o cuando se rompe de forma artificial en el momento del parto.
  • Ecografía Doppler. Un tipo de ecografía especial que valora cómo funcionan los vasos del feto y reflejan la llegada de sangre a su cuerpo.
  • Test estresante. Es un monitor fetal en el que se provocan contracciones uterinas a la madre por medio de oxcitocina valorando la respuesta de la frecuencia cardiaca fetal a dicho “estrés”. Si el feto presenta bradicardia se considera anormal.
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