CLÍNICA IMAR

PSICOLOGÍA

Cualquier cambio en nuestra vida es un momento crítico en el que afloran emociones y pensamientos que son difíciles de controlar, como sucede a la hora de desear un embarazo. Tanto si éste no se produce como las mujeres que experimentan un aborto, pueden sufrir una crisis personal y/o de pareja, y llegar a tener la sensación de que los demás han continuado en su desarrollo y ellos se han quedado estancados.

APOYO PSICOLÓGICO EN LOS TRATAMIENTOS DE FERTILIDAD

Durante las últimas décadas nos hemos centrado más en controlar la infertilidad que la fertilidad, invirtiendo en métodos anticonceptivos y prestando menos atención a nuestra capacidad reproductiva, la cual empieza a cobrar importancia cuando nos planteamos la paternidad.

Llegado el momento de querer tener un hijo o una hija, pueden ocurrir problemas inesperados, o que no resulte tan fácil como esperábamos. En estos casos, lo primero es ponerse en manos de especialistas para evaluar la situación y tener un diagnóstico claro.

La ansiedad y el estrés son unos de los principales enemigos a la hora de conseguir un embarazo, ya que reducen las probabilidades de quedarse embarazada y empeoran significativamente la calidad de los óvulos y los espermatozoides. Además, actualmente las consecuencias psicológicas derivadas de la pandemia están empeorando estos síntomas.

Para empezar un tratamiento de fertilidad es recomendable que os informéis y consultéis todas las dudas que puedan preocuparos para poder tomar las decisiones correctamente.

En los primeros momentos, en las parejas pueden surgir emociones como tristeza, frustración, rabia,… y mucha ansiedad por la falta de control sobre el proceso, porque sus vidas comienzan a girar en torno a ello. Por eso es tan importante vivirlo con naturalidad, seguir centrándonos en nuestro trabajo, familia, hobbies, etc. También es importante saber manejar dichas emociones y poder comenzar el tratamiento desde un estado de bienestar psicológico que incremente las probabilidades de conseguir un embarazo, así como vivir el proceso de forma positiva, controlando la situación, nuestro entorno y con el apoyo psicológico necesario en cada momento.